El blog de Armando Vallejo Waigand
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​GRISÁLIDA

   ME QUEDO CON LA MADUREZ DE LOS GRISES

Roro la 'tradwife' y el burka

27/7/2024

 
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Acabo de volver de un viaje a Marruecos, y al llegar me he topado con un «debate nacional» sobre la tiktoker Roro, de cuya existencia yo no supe hasta ese momento. Y de repente en mi cabeza se han conectado ambos mundos.

Todo se reduce a dos palabras: 'libertad' (de la mujer) y 'dignidad' (de la mujer). Ambos son valores que, sin duda, todos apreciamos. El problema es que son conceptos difusos, sin contornos definidos, y por lo tanto, terreno abonado para el debate. Un debate que es interesante y necesario, si se quedase en lo racional, pero tóxico cuando prima la ideología, que por desgracia suele ser, sobre todo, pasional. Como podrán suponer, el que yo propongo es del primer tipo.

Esta era mi primera visita a un país de mayoría musulmana. Había pisado Túnez anteriormente, pero solo en una breve escala durante un crucero. En Marruecos abundan las mezquitas desde cuyos alminares se llama a la oración. Hombres y mujeres entran por diferentes puertas y permanecen en estancias separadas. Pero lo que me lleva a escribir esta entrada es el uso del velo islámico por parte de las mujeres. Marruecos no es un estado islámico, por lo que hay libertad de credo, pero el uso del velo islámico en cualquiera de sus múltiples versiones es mayoritario. Como su nombre indica, "velo islámico", el uso de la prenda tiene un evidente condicionante religioso, y que en Occidente es considerado por muchos como un signo de sumisión de la mujer al hombre.

Sin embargo, como he dicho, las mujeres en Marruecos no están obligadas por ley a usarlo. Es decir, son libres de llevarlo o no, y si lo hacen, se supone que es por voluntad propia. ¿Pero son realmente libres en toda la extensión de la palabra? Libres físicamente, sin coacción masculina; libres económicamente, no dependientes de sus maridos; y libres intelectualmente de una educación islamista machista. Esto último, sin embargo, es muy resbaladizo, porque es indemostrable qué porcentaje de nuestras decisiones son fruto de una determinada educación recibida, por muy radical que ésta haya sido, incluso aunque esté reforzada por el contexto cultural-religioso del país. Conviene ser prudentes y no emitir afirmaciones categóricas y generalizadas.

Pero claro, hay tantos tipos de velos islámicos, que algunos parecen simples elecciones estéticas consecuencia, en todo caso, de la tradición, sin ningún condicionante machista o religioso, mientras que en otros es difícil imaginar, con un razonamiento occidental, que realmente sea una elección libre de la mujer. El más radical es el burka, que cubre todo el cuerpo, de la cabeza a los pies, incluida la cara y hasta los ojos. Las mujeres que los llevan, a menudo se cubren también las manos con guantes. Y aquí es donde entra la cuestión de la dignidad. Obviamente, si no hay libertad, por definición se atenta contra la dignidad. Pero si hay liberad, ¿puede una vestimenta ser indigna? Ojo, porque la respuesta puede valer para el burka, pero también para un top, una prenda transparente o un tanga, todo depende de la percepción, la cultura, las creencias y la tradición. De la dificultad de dar respuesta a esta pregunta nace todo el debate. En Francia se reabrió recientemente en plenas elecciones, cuando un alcalde decidió levantar la prohibición al burkini en su municipio.

Aquellos que critican con severidad a Roro porque sus vídeos simbolizan el patriarcado, el machismo y la sumisión de la mujer al hombre, lo hacen porque creen que ese comportamiento atenta contra la dignidad de todas las mujeres. Además, opinan que sus vídeos promueven el estilo de mujer 'tradwife' y que, por tanto, hace que aumente el porcentaje de jóvenes con esa mentalidad, que consideran anticuada y que debería estar superada.

Quienes la defienden, afirman que Roro es, precisamente, una mujer libre, porque ha asumido por voluntad propia y en contra del pensamiento dominante ese rol y ese comportamiento en su relación de pareja, y que nadie tiene el derecho de considerarlo indigno, vejatorio o humillante.

Tanto en relación con el velo islámico en cualquiera de sus variantes, como en relación con los vídeos de mujer ama de casa 'perfecta' y sumisa que representa Roro, el problema es el mismo: ¿Son libres en su elección? ¿Y si lo son, tienen derecho a tener comportamientos que, tal vez, rebajan la dignidad a la mujer?

Estas son mi conclusiones:

1. En un contexto como el de España, en el que las Leyes y la Educación son igualitarias desde hace décadas, en el que la amplia mayoría de la sociedad no tolera la discriminación de la mujer y la cultura de la igualdad está ampliamente instalada, debería primar la libertad. ¿Cuál debería ser el límite? El que impongan las leyes que entre todos nos demos a través de las Cortes Generales. Porque no es más indigno que una mujer decida quedarse en casa cocinando para su marido, que las prácticas de masoquismo sexual que son consideradas extremas, pero legítimas dentro de la libertad sexual de las personas. En cuanto al supuesto (mal) ejemplo que Roro da a hombres y mujeres jóvenes, y que podrían producir una involución en el rol de la mujer, es una idea ridícula. Por supuesto, siempre existirá una minoría con mentalidad machista, pero el ambiente, la cultura, las Leyes, la Educación, los medios de comunicación, incluso las costumbres son tan abrumadoramente igualitarias que esas excepciones, aunque algunas llamativas, son gotas de agua en el océano.
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2. Sobre el asunto del velo islámico y del burkini, admito que soy incapaz de dar una respuesta categórica El sentido común (europeo) me dice que lo del burka no es normal. Que ninguna mujer realmente libre decidiría por sí misma vestir de esa forma en la calle, que, en efecto, es humillante, incómodo, insalubre y hasta supone un riesgo para la seguridad, puesto que la persona no puede ser identificada. Creo que debe estar prohibido. El resto de atuendos y velos, el que deja a la vista el rostro o cubre solo parte del pelo, o incluso el burkini (el bañador islámico de cuerpo entero para la mujer que está prohibido en Francia) debe quedar a la libertad de la mujer, aún a riesgo de que en algunos, o en muchos casos, esa libertad no sea tal. Es mejor cambiar este tipo de mentalidades a base de educación y cultura en Estados laicos, que de leyes que puedan producir mayores injusticias. No olvidemos que también en nuestra cultura hay mujeres más recatadas que otras en el vestir, sin que sea una imposición de sus parejas hombres, aunque a veces sí.
En todo caso, y como en casi todo, el asunto no es tan sencillo como algunos nos lo quieren pintar.
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